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18 mayo, 2021

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Comentario de “PWR UP”, el nuevo disco de AC/DC: Grietas en el conservadurismo

“¿Cambiar? ¿Para qué?” Eso le preguntaba Angus Young, guitarrista y alma mater de AC/DC, a una periodista al cierre del siglo pasado, en el marco de una entrevista previa al lanzamiento de Stiff Upper Lip (2000). 

Por entonces, la banda australiana debía revalidar relevancia entre un frenético panorama de electrónica raver, hip hop y boy bands, y lo hizo con un disco que no se movió ni un ápice de esa expresión de rock duro brutal que nunca reniega de producción quirúrgica ni de tópicos diabólicos – machistas.

Esa escena, la del encuentro entre Angus y la comunicadora que consulta sobre algún viraje eventual, podría producirse hoy (un tiempo en que la música “joven” tiene ramificaciones inabarcables) y la reacción del violero sería exactamente la misma. Hasta es probable que use el mismo textual. 

De todos modos, hay que observar que aun en el más salvaje de los conservadurismos hay pequeñas grietas que permiten vislumbrar desplazamientos, movimientos. 

Lo demuestra PWR UP, 17º disco de AC/DC y el primero sin la presencia física del guitarrista Malcolm Young en el mundo. En Rock or Bust (2014), el disco anterior, tampoco había grabado pero al menos estaba vivo. 

Esa ausencia ya marca un rasgo particular, por cuanto el personal siente que debe estar a la altura del fundador fallecido. Que no es uno más sino el primer (o uno de las primeros, si no se quiere ser tan categórico)  referente que concurre a la mente cuando alguien verbaliza “guitarrista rítmico”.

De hecho, Angus dijo que PWR UP en un homenaje a su hermano del mismo modo que el glorioso Back in Black (1980) lo fue al cantante Bon Scott. 

Más respeto que volvió AC/DC. Angus Young dijo que PWR UP es un homenaje a su hermano Malcolm. (Sony Music)

Por otro lado, Angus cayó en la cuenta que debía reunir a los de la vieja tropa, que por diferentes circunstancias se habían bajado de la última gira mundial, que tuvo a AC/DC con un voluntarioso Axl Rose al frente.

El cantante Brian Johnson se había alejado (supuestamente) por un problema auditivo; el bajista Cliff Williams, por estar en desacuerdo con la versión cachivache del último tour; y el baterista Phil Rudd, por serios problemas con la ley. 

Stevie Young, sobrino guitarrista de Angus y Malcolm, siempre estuvo ahí, consciente de que sólo se le iba a requerir que respete un legado resplandeciente. 

Angus los reunió a todos y, juntos, trabajaron un repertorio firmado con Malcolm que, al parecer, fue descarte de Rock or Bust

Es entonces que entra la idea de renovación aun en un esquema imperturbable, por cuanto hay indicios de que AC/DC buscó una pequeña vuelta con lo más aproximado a su formación histórica. 

Por supuesto que no hay interjecciones electrónicas ni feats con traperos, pero con el aval del productor Brendan O’ Brien (que reincide por tercera vez) el grupo mueve fichas creativamente dentro de sus recursos conocidos. AC/DC nunca dejará de tender a la fotocopia “autoparodiesca”, aunque sí sonar rejuvenecido. 

Cuando todo está hecho y la marca insignia no admite dobleces, sólo talla la maestría para combinar lo que se conoce y dar con algo que dialogue dignamente con Highway to Hell, Touch Too Much o What Do You Do for Money, por citar tres himnos random

Tal el caso con Demon Fire, uno de esos boogies descarriados en el que Johnson contrapuntea consigo mismo. Tal cual, en ese tema el vocalista agrava su voz de hiena en el comienzo como encarnado una personalidad alternativa a la central. Y así lega lo que podría ser el único tema de AC/DC con dos voces: una refiriendo a un viaje mortal y la otra, la protagonista, asumiéndose una entidad sin credo, mala semilla y criada por un chacal. Estremece, por cierto.

Wild reputation también tiene un recitado grave de Johnson, pero sin la intensidad dramática del caso anterior.  

Si bien hay letras no se mueven del ultra machismo fiestero y misógino (chequear sino las de Rejection y Shot in The Dark), es justo plantear que otras proponen viajes espirituales y hasta cuestiones impensadas. De movida, en la apertura Realize sobresale una alusión al paraíso (¡al paraíso!) y en Through The Mist of The Time se busca “una señal” (¿de Malcolm?) a través de la bruma del tiempo. 

“¿Creés que el dinero crece en los árboles?”, se pregunta Johnson en el sigiloso Kick You When You’re Down, como para abonar la idea de que en el seno del grupo atraviesan una instancia reflexiva. 

Por supuesto, también se imponen aquellas sobre paranoias de sistemas colapsados y códigos rojos (a propósito, lo mejor del disco es Systems down, con groove milimétrico), manufacturadas en esas bombas de rock duro asociables a AC/DC desde el primer segundo. Y que tienden a que simulemos tocar la viola (a hacer guitar air) en la soledad de nuestro cuarto. A volver a la adolescencia, una vez más. 

Cliff Williams, Phil Rudd, Angus Young, Brian Johnson y Stevie Young. AC/DC, 2020. (Sony Music)