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30 julio, 2021

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Desmoralizados trabajadores sanitarios en Estados Unidos tras aumentos de COVID-19.

Aunque persisten las preocupaciones por conseguir suficientes camas, mascarillas y otro equipo, muchos empleados de primera línea están más preocupados por la escasez de personal.

Los médicos y enfermeros en todo Estados Unidos empiezan a sentirse exhaustos y desmoralizados al enfrentar una ola récord de pacientes de COVID-19 que está saturando los hospitales y provocando que los gobernadores vuelvan a tomar medidas drásticas para contener el coronavirus.

El gobernador de Nueva YorkAndrew Cuomo, prohibió el viernes comer dentro de restaurantes en la ciudad de Nueva York, diciendo que había estado aguardando en vano a que se estabilizaran las tasas de hospitalización.

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Por su parte, el gobernador Tom Wolf hizo lo mismo en Pensilvania el jueves, y también suspendió los deportes en las escuelas y cerró los gimnasios, cines y casinos.

Un récord de más de 107,000 personas con COVID-19 estaban hospitalizadas en Estados Unidos el jueves, según el Proyecto de Rastreo COVID. Más de 290,000 estadounidenses han muerto a consecuencia del virus.

Los hospitales en todo el país se han visto desbordados.

“Constantemente estamos buscando camas”, dijo Cassie Ban, una enfermera de terapia intensiva en Indiana University Health.

Antes de la pandemia, un enfermero de la unidad de cuidados intensivos podía atender a dos pacientes por turno. Ban dijo que en la actualidad atiende a cuatro o cinco. La tasa nacional de muertes no refleja lo que el COVID-19 le hace a cada paciente enfermo de gravedad ni a los equipos médicos que los atienden, agregó.

“Desearía que la gente pudiera ver lo que yo veo”, dijo Ban. “Las personas están aterradas y están solas. Cada uno de esos números es la muerte de una persona que aún no estaba lista para irse”.

Aunque persisten las preocupaciones por conseguir suficientes camas, mascarillas y otro equipo, muchos trabajadores de primera línea están más preocupados por la escasez de personal.

Los enfermeros son el recurso más escaso de todos, dijo Kiersten Henry, enfermera de la UCI en el Centro Médico MedStar Montgomery en Olney, Maryland.

“Siento que ya corrimos un maratón, y que este es nuestro segundo. Incluso las personas que son optimistas están sintiéndose agotadas en este momento”, dijo Henry.

Muchos expresaron su frustración por la indiferencia de algunos estadounidenses, e incluso desprecio, hacia las precauciones básicas contra el virus.

El doctor Lew Kaplan, un cirujano de cuidados intensivos en la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, dijo que los empleados de salud son tratados como “héroes” por ayudar a pacientes, pero considerados como “casi el mismo diablo” cuando les piden a las personas que usen mascarillas.

“Es muy desalentador, mientras uno pasa apuros para manejar la llegada de pacientes, hay otros que no aceptan las medidas de salud pública”, dijo Kaplan, presidente de la Sociedad de Medicina de Cuidados Intensivos.

Raju Mehrta, un médico intensivista en el Advocate Health and Hospital en el área de Chicago, dijo que a principios de la pandemia muchos trabajadores de primera línea tenían un sentido de finalidad que los llenaba de energía. Ahora esa moral empieza a desmoronarse

“Ver lo que estamos viendo, día tras día, durante ocho meses, pasa factura”, dijo Mehta. “Es difícil saber lo que vemos, y luego ver lo que sucede afuera de nuestros muros”.