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19 junio, 2021

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Emotiva despedida a los dos agentes municipales asesinados: “Su sacrificio nunca será olivado”.

Solo el distintivo ruido de la radio policial abierta, sin nadie que respondiera, se escuchó luego de cada una de las tres llamadas desde el centro de mando a Eliezer Hernández Cartagena y Luis Salamán Conde, en lo que fue, quizás, uno de los momentos más simbólicos de la emotiva ceremonia de ascenso póstumo y despedida a los dos ahora sargentos de la policía municipal de Carolina, quienes fueron asesinados el lunes pasado por un criminal que también mató al sargento de la Policía estatal Luis Marrero Díaz, también ascendido póstumamente en otra ceremonia separada.

En cada caso, luego de la tercera llamada sin respuesta, se escuchó una voz femenina confirmar que el sargento no estaba respondiendo. Después de una pausa, desde el centro de mando les dieron las gracias por su labor.

“Gracias por servir con honor, integridad y lealtad. Las agencias de ley y orden del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, la ciudad de Carolina, Tierra de Gigantes, les damos las gracias por su servicio… su sacrificio nunca será olivado… Descansen en paz. Centro de mando, fuera”, se escuchó a través de la radio.

Acto seguido, un grupo de oficiales hizo varios disparos de salva, como despedida final a los agentes.

Las familias recibieron entonces las banderas que cubrían los féretros, y un nene hijo de Salamán recibió el sombrero de su papá.

A la ceremonia acudieron líderes de agencias de ley y orden municipales, estatales y federales, incluyendo al Departamento de Seguridad Pública, la Policía de Puerto Rico, la Fiscalía Federal, el Negociado Federal de Investigaciones (FBI), la policía municipal de una veintena de municipios, así como la policía municipal de Carolina, y su alcalde José Carlos Aponte Dalmau.

Como parte de los actos de despedida, desde un helicóptero lanzaron pétalos de flores sobre los ataúdes cubiertos por banderas de Puerto Rico y los Estados Unidos. Más de un agente no pudo evitar que se le escaparan lágrimas en medio de tantas emociones.

Antes de anunciar oficialmente el ascenso póstumo a sargento de Salamán y Hernández, el acalde Aponte destacó que sus acciones recordaban que, aunque vivimos en situación caótica, “existen personas íntegras, de compromiso inquebrantable”.

“Qué hermoso fue esta mañana mirar a las caras de las personas que salían de sus vehículos, que se detenían en plenas avenidas, para saludarnos y para darle honor a nuestros policías”, sostuvo el alcalde.

“La muerte física de nuestros compañeros policías tiene que convertirse en una inspiración para el pueblo de Carolina y de todo Puerto Rico. Para que cada día, no solamente los policías, sino todos trabajemos por la paz”, agregó Aponte, quien se dirigió en particular a los hijos de los sargentos y les pidió “que siempre vivan orgullosos de ser los hijos de dos impresionantes servidores públicos, que dejaron huella al hacer su trabajo más allá de lo esperado”.

Jessica Ocasio Torres, cuñada del sargento Hernández, se dirigió a la multitud y, además de agradecer por todas las muestras de solidaridad, reclamó a las personas respaldar y respetar a los policías en su labor.

“En medio de tanto dolor, hoy queremos agradecer a este pueblo que nos ha abrazado con sus oraciones, con su amor, con sus expresiones de pueblo, con carteles que decían ‘gracias por su servicio’”, expresó Ocasio, quien también agradeció a funcionarios y policías por las atenciones recibidas, asegurando que “no hay palabras para agradecer la sinceridad de cada acto y acción de cada uno de ustedes”.

Al final de sus palabras, Ocasio recordó que durante el doloroso proceso de los pasados días había sido recurrente la pregunta a la familia de qué necesitaban.

“Hoy le vamos a responder. Nosotros como familia tenemos una solicitud. Esa solicitud es que estos héroes sean acompañados, sean respetados y no esperemos a que estén en un ataúd para que como perros les rindamos respeto. Que nunca más le digamos puercos. Porque la vida de cualquier ser humano es digna y merece respeto, y más aún cuando se entrega por el otro”, dijo, con evidente dolor. “Por favor, no los dejen solos, el país los necesita”.

Luego de la ceremonia la caravana fúnebre se dirigió al cementerio Borinquen Memorial, donde ambos cuerpos fueron sepultados, en medio de muestras de dolor y otro saludo, rodilla en tierra, de parte de policías.

Antes, de camino al camposanto, decenas de personas y familias que se habían parado a ambos lados de la ruta desafiando el fuerte sol de las primeras horas de la tarde, le dieron un último adiós a los sargentos mientras pasaba la caravana que los llevó a su lugar de reposo final.