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22 junio, 2021

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Entrevista a Benito Cerati: “No hay margen para ser malinterpretado”

Zero Kill, el proyecto liderado por Benito Cerati, publicó un disco al que le cabe la caracterización de “fuera de contexto”. 

Se titula Lapsus y es “un disco oscuro, gótico, más contemplativo, con una lírica crítica y romántica”, según una comunicación oficial que añade que “las melodías que lo acompañan viajan de la new wave al trip hop y el grunge”.  

Claramente, un mundo aparte en un tiempo de hegemonía latina y electrobailable. 

Lapsus es lo que me pasa por dentro y quiero explorar musicalmente. Ahora se estila decir ‘este disco está inspirado en tal movida’ y al final termina siendo sólo un disco pop, con unas pocas pinceladas de lo que el autor mencionó. Yo quise full modo dark y quedarme en eso. Un disco de otra época publicado en ésta”, diagnostica Benito. 

Del mismo modo en que transita un camino alternativo a un eje musical dominante, Cerati cumple a rajatabla con la cultura del feat, de la colaboración. E incluso va más allá: son todas mujeres sus colaboradoras (La Maurette, Marina Fages, Marilina Bertoldi, Haien Qiu, Hilda Lizarazu, Sobrenadar y Paula Maffia). 

En ese punto, entonces, acompaña una vibración de época. 

“Eso no lo pensé –asegura-. Se dio. Son las artistas con las que me involucré en el momento de crear y grabar. Estaba alrededor de esas personas, que admiro mucho; todas son buena gente, además”.

“OK, el disco tiene momentos oscuros pero, a la vez, la certeza de que acá tengo que salir acompañado. Es algo bastante contrario al anterior (Unisex, 2019) que era onda ‘yo puedo todo solo’. Ahora, el personaje se encuentra en un lugar mucho más oscuro y necesita gente querida alrededor”, redondea. 

Y la sensibilidad femenina resulta más acogedora… 

–En general, sí. Pero también hay muchas artistas mujeres que le escapan a la energía femenina. Marilina, Paula, Marina tienen otro tipo de feminidad. O de cosas nada convencionales que terminan aportando algo más frontal e independiente del género. 

“Ya fue todo”, el tema de clausura, sugiere algo así como “chau, me expreso; me tiene sin cuidado lo que piensen ustedes”. ¿Va por ahí la intención?

–Sí, un poco es esa cuestión. El primer y el último tema abarcan como el mismo concepto: “Dejá de darle bola a cosas que no importan”. Aurora, la canción de apertura, es como un canto al “Che, seguí adelante que vas bien”. 

¿Es un rocksplaining contra el que te rebelás? 

–Hay un explaining de todo, ¿viste? Hay gente que por experiencias y demás te puede explicar cosas, pero, bueno, no te tiene que influir. El tema es que, por lo general, no es un consejo sino una crítica destructiva. No debería ser importante. 

¿En algún momento te afectó eso?

–Sí, obvio. Pero como a todo el mundo. Y aún hoy me pasa, porque  siempre tengo puntos débiles. A la parte que te tira abajo, a veces, te la tocan con un “¿Ves?”, “¿Te das cuenta?”… Practico esa paciencia día a día para desoír cosas así. Ponerlo en una canción sirve. Más si atravesás un momento oscuro. 

Con respecto a lo oscuro, a algo misterioso que orbita por ahí, linkeás con las novelas de Mariana Enríquez. 

–Van en paralelo y no tanto. Todo tiene que ver con un clima social, con el lugar en el que estamos sumidos desde hace años. Es paradigmáticamente difícil, y eso asusta. Hasta que las cosas se acomoden de nuevo, nadie sabrá de dónde agarrarse. La gente sabía de dónde, pero ahora su lugar de agarre está cuestionado. Toda esta época trae momentos oscuros, de mucha batalla. Estamos en ese lugar. Y a mí, eso se me tradujo en la música. Pasa hasta en el mundo del pop. 

Por ejemplo…

Billie Eilish. Por ahí, en otro momento ella hubiera quedaba medio alejada, como una freak incomprendida. Pero hoy es algo remainstream aun cuando es redark. Tiene que ver con la cuestión de lo que pasa ahora. Hay una vibración global que conecta con eso. Yo siempre quise hacer un disco así. 

“No hay religiones que puedan calmar el miedo”, se le oye a Hilda Lizarazu en Noche oscura del alma, el punto más tenebroso de una obra que, de acuerdo a su creador, “relata un proceso de purificación de demonios internos”. 

Algunas religiones invitan a purificar mediante el dolor, la autoflagelación, después de la admisión de culpa… ¿“Lapsus” es tu látigo en la espalda?

–Los mensajes pueden ser varios. El disco surge de un momento medio crítico en mi vida. Después de Unisex, que fue muy arriba, me vino el bajón. Se me habían agotado las serotoninas y se me vino la noche. Fue un momento medio choto, pero fue tan rico salir de ahí… O es tan rico estar saliendo de ahí. Es buenísimo todo el material que te aporta ese proceso. Es alucinante el crecimiento que tenés a partir del tránsito por ese lugar pesadito. Es donde más aprendés, donde más dialogás con las partes tuyas que son feas. En esos términos está relatado en el disco, que también tiene momentos más sociales. Como Dame más, una crítica a la lujuria, al consumo. El proceso de estar en la mierda e ir subiendo para terminar en una vibra positiva, romántica. En eso se resume todo. Es más, creo que últimos dos temas son los más románticos y positivos que hemos hecho en general. 

“$$$ (Dame Má$)” está expuesto así en el tracklist. Eso me da el coraje para preguntarte sobre tu relación con el dinero. ¿Te obsesiona tenerlo o es un medio para conseguir algunos fines y ya? 

–No lo pienso mucho. Es algo que está en el medio, y al pedo. Muy brutamente lo digo. No lo pienso demasiado, honestamente. También tiene que ver con que nací en un lugar en el que no tengo que correr para conseguirlo. Pero en sí mismo, me parece que a todos nos trae más problemas que otra cosa. La canción va sobre cómo se genera la cultura del tener, del exceso de posesión. Una cosa es conseguir plata para vivir y lograr cierta comodidad, y otra cosa es el exceso y la cultura que se genera a partir de tener plata. $$$ (Dame Má$) plantea el tema desde la cuestión obscena. Que el programa más visto de la historia sea el de las Kardashian, que no hacen nada, es una grasada, un delirio de gastadero de guita… Mucha gente lo ve como consumo irónico pero otra tanta lo hace en la onda “quiero esto”. Y eso es muy triste para mí. 

Como te ven, te leen

Hasta aquí, Benito Cerati venía explotado una variante totalmente desconocida para los “principitos del rock”. Desentendido de la resonancia de su apellido, y en paralelo al desarrollo de su carrera, vertía puntos de vista en Twitter (más precisamente desde la cuenta @Ceratibeni) con una lucidez certera que no escatimaba sarcasmo.

En esos términos, editorializaba el devenir sociocultural como gay asumido que desprecia el filtro de la corrección política y emocional. 

Pero a este diagnóstico lo planteamos en pasado porque todo parece indicar que ha bajado su perfil de agitador en redes. 

Benito: “A veces me hubiese gustado ser dos personas distintas. El que hace música y el que agita en redes. No se puede llevar las dos al mismo tiempo porque sacrificás una por otra. Mirá gente como (Andrés) Calamaro, que últimamente se habla de lo que dice. O decía antes de que decidiera cerrar su cuenta en Twitter. Es muy difícil cuando te conocen todos y tienen un pensamiento formado sobre vos… Así te leen”. 

“Hablar todo el tiempo sobre las cosas no hace algo bueno. Supongo que algunas cuestiones se habrán creado en base a lo que he expresado, pero no es ese el lugar. Hay que confirmar tus prioridades. He bajado el perfil porque me di cuenta de que no era la mejor forma ni el mejor medio… No hay margen para ser malinterpretado. Si uno va hablar, tiene que se lo menos malinterpretado posible. Y los lugares en los que lo estaba haciendo, no eran ideales para cumplir ese propósito”, concluye.  

En “Gracias totales”, la gira tributo a Soda Stereo, cantás “Zoom”… ¿No te hubiera gustado algo más afín a tu expresión como “Ángel eléctrico”, por ejemplo?

–Estuvo todo bien con Zoom, y hubiera estado bien cualquier tema, en realidad. Me gusta todo. Obviamente, me gusta más lo psicodélico… Pensaba en temas con una estructura que no sea la pop, pero Soda tiene mucho más de eso que de lo otro. A En remolinos no la iban a tocar en vivo, así que cuando me propusieron Zoom dije “Dale, vamos”. No daba  ponerme en exquisito. 

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Benito Cerati dice que se viene sobreponiendo de un pasado reciente de oscuridad. (Instagram @vanity.sex/ Belén Asad)