El jueves, Estados Unidos marcó un récord absoluto de nuevos contagios, con 200,146 casos más que el miércoles y también la cifra más alta de muertes en 24 horas -2,239- desde inicios de mayo, en plena explosión de la pandemia.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos, con 34,287.

Le siguen en número de fallecidos Texas (20,751), California (18,666), Florida (17,930) y Nueva Jersey (16,746).

Otros estados con un gran número de muertos son Illinois (11,951), Massachusetts (10,488), Pensilvania (9,775), Georgia (9,179) o Michigan (8,775).

En cuanto a contagios, Texas suma 1,117,583, le sigue California con 1,099,523, tercero es Florida con 931,827, Illinois es cuarto con 646,286 y Nueva York quinto con 584,850.

El balance provisional de fallecidos -255,588- supera la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100,000 y 240,000 muertes a causa de la pandemia.

El saliente presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50,000 y 60,000 fallecidos, aunque luego auguró hasta 110,000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para final de año Estados Unidos llegará a los 320,000 fallecidos y para el 1 de marzo a los 440,000.