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22 junio, 2021

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Estuvo 14 años preso y era inocente: «Soñaba todos los días con la libertad»

Lo acusaron de matar a una mujer en una salidera bancaria, en 2006. Su caso forma parte de una denuncia de “causas armadas” contra el suspendido fiscal Alejandro Jons.

Jorge González Nieva estuvo 14 años preso por un crimen que no cometió.

«En un momento ya me había resignado a que esto no iba a salir, que no tenía esperanza. Yo fui detenido con pruebas inventadas, reconocimientos truchos. Los abogados nunca hicieron nada», se queja Nieva, que recuperó las esperanzas cuando Innocence Project Argentina, la Defensoría General de Casación penal, Amnistía Internacional y otras organizaciones pusieron la mirada en su caso.

Juntaron pruebas, presentaron recursos y terminaron dejando en evidencia una trama de corrupción y encubrimiento con la que acusaron a este taxista, padre de tres hijos y abuelo de siete nietos.

«De repente me sacaron de mi vida, que era trabajar de 7 a 22 y me llevaron a un mundo desconocido para mí. Me llevaban de acá para allá y yo iba, pensaba que se habían confundido, que ya se iban a dar cuenta del error, pero pasaban los días, los meses… pasaron años hasta que bueno, como nunca bajé los brazos y grité mi inocencia a los cuatro vientos…», intenta describir.

González Nieva dice que «la cárcel es tierra de nadie», después de haber pasado 12 años y 8 meses en un penal. Desde octubre del año pasado está preso, pero en la casa de su mamá.

El 19 de julio de 2006 empezó su pesadilla: dos agentes de la Policía Bonaerense lo detuvieron cuando regresaba después de trabajar con su taxi.

Jorge González Nieva, cuando estaba preso.

Jorge González Nieva, cuando estaba preso.

Lo acusaron de haber participado de una salidera bancaria en la que mataron a Analía Aguerre (43). Lo extorsionaron y lo amenazaron con involucrarlo en el crimen si no pagaba el monto que valía su auto. Él se negó, ellos lo hicieron.

La mujer había ido al banco a retirar 11 mil pesos, junto a su marido y su prima. Era parte de un crédito para comprar un auto. Los ladrones la siguieron hasta la puerta de su casa y, al llegar, uno de los asaltantes le exigió el dinero: le disparó en el pecho y la mató.

El único testigo fue un albañil que estaba haciendo tareas en el lugar. Y lo que hicieron con él terminó siendo la clave de todo lo demás.

El albañil intentó espantar a los tres ladrones con una pinza, describió al asesino como «un joven, de 25 o 30 años, de contextura delgada, tez blanca, cabello largo a la altura de los hombros». Ninguna de esas características coincidía con González Nieva.