Por eso insiste en que será fundamental la identificación de páginas web que venden productos falsificados, así como la coordinación entre los organismos sanitarios y los encargados de que se cumpla la ley.

El secretario general, Jürgen Stock, hace hincapié en que mientras los gobiernos se preparan para lanzar las vacunas, “las organizaciones criminales planean infiltrarse o trastocar las cadenas de suministro”.

Junto a las vacunas, Interpol considera que los test del coronavirus también serán el objetivo de una producción y distribución paralela de productos no autorizados y falsificados conforme se restablezcan los viajes internacionales.

Su mensaje de aviso va dirigido también al público para que tenga un especial cuidado al conectarse en línea a la búsqueda de medicamentos y de equipamiento médico.

A ese respecto, se refiere a un análisis de su Unidad de Delitos Cibernéticos en el que se constató que de 3.000 sitios web de farmacias sospechosas de vender productos ilícitos, unos 1.700 utilizaban dispositivos de fraude por internet, en particular programas de pirateo y de “phising”.

Su recomendación es estar alerta, mostrarse escéptico ante las ofertas que parecen “demasiado buenas para ser verdad” y consultar con las autoridades nacionales sanitarias y con los consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).