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21 abril, 2021

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Lionel Messi se enojó y tuvo un cruce muy tenso con el árbitro en el choque ante el Celta

Lionel Messi se enojó y tuvo un cruce muy tenso con el árbitro en el choque ante el Celta

La Pulga protagonizó una dura discusión con Del Cerro Grande luego de la expulsión de Lenglet en el primer tiempo del partido que ganó Barcelona.

 

Lionel Messi discute con el árbitro Del Cerro Grande. Foto: AFP

Para los jugadores azulgranas y la prensa catalana resultó exagerada y muy rigurosa la expulsión. Y Messi, con la cinta a cuestas, se encargó de dejarle en claro su malestar.

El rosarino se fue caliente al descanso por ese hecho. Y no se calmó dentro del vestuario. Al cruzarse con el referí antes de salir de nuevo al campo, mantuvo una charla en buenos términos pero en la que se pudo observar la tensión.

Koeman y Gerard Piqué también rodearon a Del Cerro Grande y junto a Messi le trataron de explicar que tomó una decisión equivocada y que los perjudicaba, ya que debían afrontar con diez el complemento.

El juez escuchó pero no se dejó intimidar por los hombres del Barcelona y también dijo lo suyo y buscó justificar su accionar. De hecho, hasta intentó explicarle a Messi lo que él vio poniéndole el brazo en la cara como Lenglet hizo con su adversario.

El momento en el que el juez le explica a Messi poniéndole el brazo en la cara. Foto: captura de TV

El momento en el que el juez le explica a Messi poniéndole el brazo en la cara. Foto: captura de TV

Leo no se mostró nada conforme y en todo momento negaba con su cabeza. Nada lo tranquilizó. Y le siguió hablando de cerca a Del Cerro Grande en todo el trayecto hasta que volvieron a pisar el césped. Si era por él, la seguía hasta el círculo central, pero el árbitro de pronto volvió para atender otra cuestión y lo dejó al 10 con la palabra en la boca para terminar el tema.

No alcanzó: al retornar hacia el centro de la cancha, Messi continuó con sus reproches. Con el pitazo inicial de la segunda parte, se concentró nuevamente en el juego y lo bien que hizo: Lionel pergeñó la jugada del segundo gol al penetrar por la derecha y tirar el centro que se desvió en Olaza, quien la metió en contra de su arco.

El triunfo final le hizo recuperar la mueca de felicidad a Messi para dejar de lado el ceño fruncido. Más allá de los enojos y de lo mal que pintaba la temporada antes del comienzo, Barcelona por ahora tiene motivos para ilusionarse.