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22 junio, 2021

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Nueva York no contó miles de muertes por COVID en residencias.

Nueva York. El estado de Nueva York no ha contabilizado miles de muertes por COVID-19 registradas en residencias de ancianos, que podrían ser hasta un 50 por ciento más de las oficiales, según denuncia un informe presentado este jueves por la fiscal general, Letitia James.

El Gobierno estatal sitúa en más de 8,500 los fallecimientos en residencias, pero la investigación de James apunta a que el número podría ser en realidad mucho mayor y denuncia que varios de estos establecimientos no cumplieron con medidas básicas para frenar los contagios.

“Aunque no podemos traer de vuelta a quienes perdimos en esta crisis, este informe busca ofrecer la transparencia que el público merece y espolear más acciones para proteger a nuestros residentes más vulnerables”, señaló la fiscal general en un comunicado.

Casi desde el principio de la pandemia, algunas voces han acusado al Gobierno estatal de Andrew Cuomo de haber agravado la crisis en las residencias de ancianos con algunas medidas, como una directiva del mes de marzo que ordenaba a estos establecimientos aceptar a pacientes positivos por coronavirus.

Cuomo siempre ha negado esa responsabilidad, pero el informe de James -demócrata como el gobernador- vuelve a echar leña al fuego.

Tras recibir quejas, la Fiscalía General ha investigado la situación en más de 20 residencias del estado y, según sus primeras conclusiones, parece claro que más personas murieron en esos establecimientos por covid-19 de las que figuran en el recuento oficial.

El principal factor parece ser que el Estado no contabilizó como casos en residencias de ancianos los de muchos residentes que terminaron falleciendo en hospitales, aunque el informe también apunta a que en algunas instancias tampoco se incluyeron todas las muertes que tuvieron lugar en los propios centros.

La investigación concluye que la cifra oficial de muertes de residentes de hogares de ancianos parece ser aproximadamente un 50 por ciento menor que la real, en base a una extrapolación de los datos obtenidos de 62 residencias (un diez por ciento del total del estado).

El informe, en todo caso, no aumenta el número total de fallecimientos en Nueva York, pues se considera que esas muertes sí figuran en el cómputo general, a pesar de no haberse atribuido a las residencias de ancianos.

Según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins, al menos 42,887 personas han muerto hasta ahora en Nueva York por COVID-19, mientras que las cifras del Gobierno estatal -que sólo tienen en cuenta los casos confirmados- sitúan el balance en casi 35,000.

Nueva York, que fue el gran epicentro del coronavirus en EE.UU. durante la pasada primavera, es el estado con más muertes, seguido de California y Texas (que tienen mucha más población) con 38,828 y 35,889 fallecimientos respectivamente, según Johns Hopkins.

La investigación de la Fiscalía General también denuncia que algunos centros no cumplieron adecuadamente con medidas básicas para frenar los contagios, al no hacer un aislamiento adecuado de los enfermos, no someter a pruebas a los trabajadores u obligar a empleados positivos por coronavirus a seguir trabajando.