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23 abril, 2021

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Santiago Sosa, el nuevo pichón de Marcelo Gallardo en River, que quiere ser contador y vale millones

A los 21 años, este mediocampista combina el deporte con las clases virtuales, se abre camino en el equipo y tiene un futuro de exportación. Su intimidad y sus sueños.

Santiago Sosa, en una de las aulas de la UADE, donde estudia para ser contador. Foto: Juan Manuel Foglia.

Sosa es un alumno aplicado que, con inteligencia, capta rápido los mensajes. Y está decidido a aprovechar sus oportunidades. Si bien sus características marcan que es un «5» clásico, sin demasiado lugar en su puesto natural (tiene a Enzo PérezLeonardo Ponzio y Bruno Zuculini por delante), aceptó el desafío del Muñeco. Y en los amistosos contra Newell’s y San Lorenzo jugó de volante interior derecho.

Sosa se venía preparando mucho desde antes de la reanudación de los entrenamientos presenciales. Durante la cuarentena se instaló en Mercedes, donde están sus raíces, y aprovechó el espacio verde. Hizo un trabajo muy disciplinado y exigente, sumándose más tiempo de entrenamientos a los ejercicios que le mandaban los preparadores físicos del plantel.

Santiago Sosa (derecha), uno de los escoltas de la bandera en el Instituto River, en 2016.

Santiago Sosa (derecha), uno de los escoltas de la bandera en el Instituto River, en 2016.

En la vuelta al predio de Ezeiza, se encontraron con un jugador que volaba, algo clave para darle  más dinámica a su juego. Observar videos de Kevin De Bruyne o de Luka Modric que los de Andrea Pirlo (cuando jugaba) y de Toni Kroos, dos a los que admira.

Sosa se formó como un volante central clásico. Esa fue su posición desde que llegó a River, cuando tenía 10 años, luego de pasar su infancia entre La Plata y Mercedes. Nació en la capital bonaerense, donde vivió circunstancialmente por el trabajo de su padre, pero casi todos los fines de semana iban a Mercedes, de donde son sus padres.

Formado en una familia de profesionales (papá Juan es ingeniero civil y mamá María Claudia es abogada), en la vida de Santiago los libros, cuadernos y apuntes fueron compatibles con la pelota.

Santiago Sosa, frente a la computadora, con sus estudios para ser contador. Foto: Juan Manuel Foglia.

Santiago Sosa, frente a la computadora, con sus estudios para ser contador. Foto: Juan Manuel Foglia.

«Cuando empezó a jugar en River a los 10 años, hice un pacto con él. Le dije: ‘Santiaguito, si el estudio está presente vas a jugar toda la vida al fútbol. Pero el día que el estudio ande mal, el fútbol se corta’«, contó Juan Sosa en diálogo con Clarín. Y Santiaguito cumplió.

Hizo el secundario en el Instituto River Plate sin llevarse ninguna materia y terminó quinto año en 2016 como escolta de la bandera argentina. Después, comenzó a estudiar en la UADE para ser contador. Está en cuarto año y si bien las obligaciones futbolísticas le ralentizaron los estudios, él sigue avanzando.

Cursa dos materias por cuatrimestre. Ahora, lógicamente, vía Zoom. Cursa los martes y los miércoles de 14 a 18. Después de entrenarse en el predio de Ezeiza, se va rápido al departamento en el que vive, cercano al Monumental. ¿Por qué eligió la carrera de contador? «Porque tenía facilidad para las matemáticas», afirmó su papá.

Santiago llegó a River en 2010. Jugaba en Mercedes y en el verano de ese año, el destino hizo de las suyas. Mientras veraneaban en Mar de las Pampas, conocieron a Gustavo Vernazza, un odontólogo muy reconocido en su profesión, amigo de Daniel Messina, que era el coordinador del fútbol infantil del club. Él le consiguió la prueba.

Santiago Sosa, junto a su padre Juan, aprendiendo a andar en bicicleta. Foto: Instagram.

Santiago Sosa, junto a su padre Juan, aprendiendo a andar en bicicleta. Foto: Instagram.

Sosa jugaba en una categoría que era vapuleada: la ’99, ya que nació el 3 de mayo de ese año. En 2013, con edad de Novena, terminó último. Sin embargo, de esa división llegaron cinco futbolistas a Primera: Cristian Ferreira, Federico Girotti, Facundo Medina y Augusto Aguirre, además de Santiago.

El primer salto fue a la Reserva. Mientras terminaba la secundaria, Luigi Villalba, ex entrenador, lo subió a esa división. Y dos años después llegó la gran oportunidad: Gallardo lo sumó a la pretemporada de mitad de 2018 en Estados Unidos.

Al mes siguiente, debutó en la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores ante Racing. Y cumplió el sueño del pibe: jugar con la camiseta del club del que es hincha. O, mejor dicho, fanático, como toda su familia.

Santiago Sosa, vestido de Selección, junto a su mamá María Claudia. Foto: Instagram.

Santiago Sosa, vestido de Selección, junto a su mamá María Claudia. Foto: Instagram.

Entre aquel debut y este partido contra Liga, Sosa jugó apenas 10 encuentros, pero vivió muchas cosas importantes.

Formó parte del plantel que viajó a Madrid y le ganó la Libertadores a Boca, estuvo en Abu Dhabi para el Mundial de Clubes, jugó el Sudamericano de Chile y el Mundial de Polonia en 2019 con la Selección Sub-20, fue sparring de la Selección Mayor en la gira previa al Mundial de Rusia y estuvo cerca de ser transferido al Everton en 15 millones de euros.

El pase no se hizo porque le dieron el pasaporte comunitario 10 días más tarde del plazo que exigió el club inglés, luego de conseguir la excepción de no poder contar con la visa de trabajo porque no tenía la cantidad mínima de partidos en Primera exigida.

Santiago Sosa, junto a Lionel Messi. El juvenil de River fue sparring de la Selección.
Foto Instagram @santisosa.5

Santiago Sosa, junto a Lionel Messi. El juvenil de River fue sparring de la Selección. Foto Instagram @santisosa.5

Luego lo fue a buscar Independiente (en Núñez no aceptaron) y River le renovó el contrato hasta diciembre de 2022, elevando su cláusula a 20 millones de euros.

Tras el partido ante Liga de Quito, a Sosa, con 21 años, seguramente se le abrirán nuevas oportunidades y demuestra tener inteligencia para adaptarse a diversas circunstancias. Al fin y al cabo, los jugadores que más le gustan a Gallardo son los más inteligentes. Y en el mundo prevalece esa tendencia.

Juan Sosa, el padre de Santiago, considera que el estudio le da a su hijo un plus para ejercitar la mente y lo ayuda a captar y entender los mensajes y las indicaciones de Gallardo y su cuerpo técnico. También, a resolver mejor en la cancha. Con orgullo, hoy puede decir: «Mi hijo, el jugador de River y el futuro contador».