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14 junio, 2021

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Senador recomienda emplear confinados para recoger cosechas

El senador Albert Torres Berríos recomendó hoy emplear confinados para recoger las cosechas de nuestras tierras y evitar que se pierdan, como es el caso de la finca Gargiulo en Santa Isabel, donde peligra el cultivo de tomates por la falta de mano de obra.

Torres Berríos sugirió establecer una estructura operacional entre los municipios, el Departamento del Trabajo y el Departamento de Corrección y Rehabilitación para reclutar reos de custodia mínima como parte de su proceso de inserción en la libre comunidad devengando un ingreso.

“El pasado 18 de enero planteamos la idea de gestionar incentivos para que los municipios crearán consorcios para proveerle transportación gratuita a las personas interesadas en trabajar en la recolección de cosechas en las fincas que así lo necesiten, orientando y estimulando a la vez a los beneficiarios de ayudas como el PAN (Programa de Asistencia Nutricional) para que sus beneficios no se ven afectados al trabajar en la industria agrícola. Pero de igual manera, se debe considerar emplear, con un salario justo, a los confinados de custodia mínima que así lo desean y que cualifiquen de acuerdo con las normas y reglamentaciones del Departamento de Corrección”, detalló.

Explicó que debido a la pandemia, los confinados podrían ser concentrados en un área específica de las instituciones carcelarias para no tener que permanecer en cuarentena cuando realicen los trabajos en el exterior. “De este modo, salen y entran diariamente sin tener que estar en aislamiento”, agregó Torres Berríos, quien preside la Comisión de Agricultura del Senado.

El legislador afirmó que el problema de la recolección de alimentos en el país, en esta ocasión de tomates, “hay que solucionarlo de manera permanente, al igual que el café y otros productos agrícolas”.

La finca Gargiulo precisamente está en peligro de perder decenas de miles de cajas de tomates por la falta de recolectores. “Esta finca suple la inmensa cantidad de los tomates servidos en las mesas puertorriqueñas entre los meses de enero a abril, siendo piedra angular en la seguridad alimentaria y contrapeso en precios, por lo que debemos, con carácter de urgencia, asegurar su permanencia”, sostuvo Torres Berríos.